El Desenterrador

El Desenterrador

El Desenterrador

Urbano Calvet, un hombre que a pesar de sus inquietudes artísticas, está lleno de contradicciones y frivolidades como el reflejo mismo de su entorno umbrío y solitario.

Víctima de la persecución de una extraña secta que parece conocerlo todo, Urbano está oscurecido por una fijación en su pasado que le impide reconocer el renacimiento de su patria, la transformación de los amigos, el amor de una mujer y hasta el de su hijo. Sin embargo, esa misma fijación lo hará redimir a los muertos y devolverle la fe a los que construyeron de olvidos una historia política apócrifa de paz y tolerancia.

Este thriller tiene un poco de sadismo propio de la novela negra que se ensaña con la intriga del lector, y también tiene un poco de la fantasía oscura del surrealismo; por lo que el lector se enfrentará a los desafíos de un relato cargado de un peso psicológico profundo y de simbolismos insólitos que se escapan de los sueños de los personajes y adquieren vida.

Stendhal sostenía que «una novela es un espejo a lo largo de un camino», y debemos afirmar que el camino al desentierro último de este libro es en efecto un espejo que revela la hipocresía histórica de América Latina y la enfrenta a su propia mentira para vencerla.