4 Mujeres Vestidas de Negro

El amor maternal en su condición de incondicional puede correr el riesgo, si es encaminado por excesos de dominio o protección, de ser un arma que puede conducir al ser humano a un suicidio metafórico. El amor del hombre hacia la mujer en sus distintas facetas exige conocimiento, esfuerzo y un alto nivel de riesgo. Todo por partida doble.

Amar no es nada sencillo, no es como saber las reglas de un encuentro de béisbol o conocer las piezas que componen el motor de un tractor. No es una estrategia publicitaria para vender un jabón que saca hasta lo peor de las manchas ni es una campaña para sacara a una compañia de muebles de la inminente bancarrota.

No, estamos hablando de esa emoción que une almas, que está intimamente relacionada con la posibilidad de ser, y de hacer feliz a otra persona. Se trata de ese lazo que consiste en comprender, aceptar y querer a los demás sin esperar que sean fotocopias relativamente exactas a uno.

Obtener estos logros conlleva un proceso que puede ser largo o breve, lento o rápido de acuerdo a las circunstancias; depende si es una reacción del corazón que se comparte o si se debe ir construyendo como andamios que sostienen ese edificio llamado amor.

El sentimiento que nos une a nuestra madre, esposa, novia o amiga se maneja de manera diferente, y este saber cómo darlo es algo que se aprende con los años, con lo cotidiano y con esa relación de aprendizaje que tenemos como hijos, tomando como ejemplo el comportamiento de nuestros propios padres.

En esta obra de teatro, del dramaturgo panameño Ramón Fonseca Mora, podemos encontrar algunas respuestas sobre estos hechos que a todos nos atañe y de los que todos en alguna medida, hemos sido testigos o protagonistas.

El terreno que pisa con firmeza Ramón Fonseca Mora es más pantanoso y profundo que lo que a simple vista puede creerse, porque los resultados de la educación de sus chicos puede transformarse en un suelo frágil y resquebrajadizo.

A través de su personaje medular, Antonio, trata de explicarnos y de acercarnos a temas familiares que más de un espectador, no querrá enfrentar. Ante la falta de amor paternal, inspirado en la ley, el orden y la disciplina, los Antonios abundan en estas sociedades occidentales y quizás están con más frecuencia en nuestras familias latinoamericanas donde el divorcio y las separaciones son alarmantemente normales.

Primero, los Antonios buscan en otra mujer a su madre. Tratan de encontrar una dama que tenga las mismas virtudes y defectos de esa figura predominante en su vida y si no la hallan, tratarán de moldearla en el laboratorio de los días. Está demás predecir que el fracaso es un destino indudable.

Ante el anterior fiasco, los Antonios anhelan una mujer que signifique poder, que les condicione la estima, que sean lo contrario de este pasado doloroso y tortuoso, creyendo que con irse al otro lado de las personalidades llegará la paz del alma, pero lo que desencadenan son otros conflictos más letales para su universo interno.

La pieza de Ramón Fonseca Mora es actual prescisamente por eso, porque ahonda con sinceridad y sin pretenciones las relaciones afectivas. Nos brinda los secretos que esconde y lesionan a Antonio, así como las confidencias y las denuncias que sus mujeres se hacen entre sí, por un lado para obtener la posibilidad de una seguridad económica y por otro, como una oprtunidad de decirse en la cara las verdades que se tenían guardadas y que ahora pueden decirse sin cortapisas.

El lenguaje de esta obra está habitado por chistes, alusiones, críticas y análisis que casi toda la planilla actoral ha sabido aprovechar para que ellos y la audiencia entiendan la geografía accidentada de un hombre que encuentra en un revólver la solución de sus problemas y que luego inventa un juego macabro de adivinaciones para que sepamos los entretelones de todo.

Cuatro Mujeres Vestidas de Negro es un juego de damas, donde cada movimiento puede desencadenar la derrota o el triunfo de la partida, ancestral de la eterna guerra de los sexos, donde cada jugador sabe cuales son sus puntos a favor y en contra y a la par tiene una idea de las debilidades y fortalezas de su contrincante.